La vida en la oficina tras la pandemia, tendencias

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La pandemia ha trastocado nuestra vida profesional y el diseño de los espacios de trabajo. Las empresas deberán repensar la disposición de las oficinas, teniendo en cuenta este experimento de teletrabajo a gran escala, y velando por la salud, la seguridad y el bienestar de sus empleados, tanto físico como emocional.

El teletrabajo se ha generalizado a dimensiones sin precedentes, pero también en un contexto inédito: confinamiento impuesto, sin haber aprendido la autogestión, sin formación digital y sin un entorno de trabajo adecuado para quienes han teletrabajado por primera vez. Muchos, por ejemplo, han tenido que compaginar el trabajo con el cuidado de niños o familiares dependientes.

También es cierto que muchas empresas han descubierto que sus equipos han desarrollado fuertes vínculos con sus colegas trabajando en remoto.

Miles de organizaciones de todo el mundo han equipado a sus empleados con muebles adecuados para preservar su salud mientras teletrabajan. Pero, ¿qué pasa con los trabajadores que no tienen el espacio, ni el equipo adecuado para trabajar desde casa? Empresas y fabricantes de mobiliario y equipamiento de oficina tienen la obligación de hacer una reflexión conjunta. Los primeros, repensar el bienesar de sus plantillas trabajen desde donde trabajen, y los segundos de reflexionar sobre una oferta de mobiliario y equipamiento para el home office que reúna las mismas condiciones ergonómicas y de calidad que el mueble de oficina.

En este sentido, cada día es más frecuente también acudir al “tercer espacio”, a coworkings… Han reinventado una alternativa al trabajo desde casa, al tiempo que brindan protección de seguridad y salud para los compañeros de trabajo.

¿Y qué pasa con los empleados que regresan a sus centros de trabajo? Las empresas están poniendo en marcha nuevas actuaciones y políticas para asegurar que su edificio será saludable y preservará la salud de sus ocupantes, entre ellas la certificación WELL.

Nuevos hábitos de trabajo transforman la oficina

Según diferentes estudios internacionales, esta crisis sanitaria cambiará profundamente nuestros hábitos en el trabajo. Especialmente en lo que se refiere a la flexibilidad e higiene. A este respecto, también las empresas se han preocupado en los últimos meses por poner en marcha nuevos protocolos de limpieza y otras medidas como instalar mamparas de división entre sus empleados y entre estos y sus colaboradores y/o clientes.

En este rediseño de sus centros de trabajo, ocupan un papel central sus sistemas de ventilación. Por ejemplo, la preocupación por la calidad del aire de las sedes corporativas está confiriendo cada día un protagonismo creciente a los espacios exteriores de las oficinas, como terrazas o pequeños jardines. Donde no existían, ahora se intentan proyectar. Y en los edificios que ya contaban con terrazas u otros espacios exteriores ahora se están equipando y habilitando como parte de la oficina. Dándoles mayor uso, ideales para hacer un break o para el trabajo individual o colaborativo más informal en momentos puntuales.

Un estudio realizado en Estados Unidos el año pasado descubrió que el simple hecho de garantizar cantidades mínimas de aire exterior reducía la transmisión de la gripe.

¿Qué muebles requieren las nuevas oficinas post Covid?

¿Qué muebles requiere la oficina del mañana? Según Actineo, el Observatorio de la Calidad de Vida en el Trabajo, con una “oficina como en casa”, y ahora “una casa como en la oficina”, no cabe duda de que la hibridación de lugares se acentuará aún más.

“Los planificadores de espacios y los fabricantes de muebles de oficina tendrán que cuadrar el círculo y encontrar un equilibrio entre la facilidad de uso y la seguridad”, señala este Observatorio.

Surgen muchos interrogantes, por ejemplo, con la necesidad de distanciamiento físico, ¿habrá más puestos individuales? En el caso de los puestos de trabajo no asignados: ¿cómo garantizar una higiene impecable?…

La oficina, un “hub” para la interacción

Aunque resisten, poco a poco, las oficinas individuales cerradas han dado paso a oficinas compartidas (33% según el Barómetro Actineo 2019) y espacios abiertos (34%). En las últimas dos décadas, el número de metros cuadrados por empleado ha seguido disminuyendo, o incluso desapareciendo, con la llegada de la oficina flexible. En los espacios de coworking, este espacio se reduce aún más. ¿Cómo convive esta densidad con el COVID? Está claro que tendremos que repensar la disposición de los espacios de trabajo y el mobiliario a largo plazo.

Con el éxito del teletrabajo, más que un lugar donde la gente acude todos los días para ganarse la vida, los empleados esperan que su oficina se convierta en un lugar de socialización, aprendizaje, desarrollo, incluso entretenimiento y relajación. La oficina además transmite la marca empleadora de la empresa, su imagen externa e interna y asegura la cohesión interna.

La oficina es el punto central de encuentro. Debe promover la integración, la creatividad y la cooperación. Una especie de “hub” compuesto por varios escenarios y/o espacios diferentes que facilitan estos comportamientos.

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